Antes de vender su negocio, es importante hacer las preguntas correctas.
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La mayoría de los propietarios no se despiertan una mañana y deciden, de la nada, vender su negocio. Esta es una realización gradual. Puede tomar forma mientras estás sentado en la oficina el lunes temprano, respondiendo correos electrónicos. La idea puede volverse más clara cuando miras por la ventana y te das cuenta de que el negocio va bien, pero tu vida ya no será igual al trabajo que antes. Generalmente es en estos momentos sutiles cuando comienza la verdadera conversación.
Sepa hacia dónde se está mudando
Antes de comenzar el proceso de venta del negocio que tanto ha trabajado para construir, haga una pausa y plantéese cinco preguntas personales:
1 – ¿Cómo quiero que sea la próxima temporada de mi vida?
Si está pensando en la jubilación, la libertad, el tiempo en familia, viajar o simplemente en un ritmo o desafío diferente, sea honesto al respecto. Tienes que pensar más allá de tus propios asuntos e imaginar cómo serán los próximos cinco o diez años de tu vida. Vender tiene más sentido cuando sabes lo que quieres, no sólo lo que buscas, y ese tipo de claridad normalmente tiene que darse. mucho antes de que el acuerdo esté en marcha.
2 – ¿Qué es lo que realmente me hace considerar vender?
Siempre hay una razón. Podría ser la jubilación, el agotamiento, la falta de sucesión, el cambio en la tolerancia al riesgo, las necesidades de capital, la consolidación de la industria o una oferta demasiado difícil de ignorar. Los propietarios suelen decirse a sí mismos que “sólo están explorando opciones”, pero normalmente hay algo más profundo detrás de esa curiosidad. Cuanto más claras tengas tus verdaderas motivaciones, más claras serán tus decisiones.
3 – ¿Qué es lo más importante para mí en el trato?
El precio es importante, por supuesto, pero rara vez es lo único que importa. Es posible que te preocupes profundamente por tus empleados, tus clientes, el futuro de tu empresa o el tipo de comprador que se hará cargo de lo que has construido. Algunos propietarios no aceptan la oferta más alta porque les importa mucho ajuste cultural y el próximo capítulo de sus vidas y negocios como lo hacen con los dólares.
4 – ¿Quiero irme por completo o quiero seguir involucrado?
No todas las ventas significan una salida limpia. Algunos propietarios quieren jubilarse e irse. Algunos quieren un socio, otros quieren iniciar un nuevo negocio, mientras que muchos quieren centrarse más en el comercio y menos en administrar un negocio. Conocer las respuestas a estas preguntas creará el tipo de comprador y la estructura que tenga sentido para usted.
5 – ¿Estoy preparado para ser quien soy después de la venta?
Esta es probablemente la pregunta más personal de todas. Un negocio no es sólo un activo. Para muchos propietarios, es una identidad, una rutina, un propósito, una comunidad. Pregúntese si realmente está listo para vivir después del trato o si simplemente piensa que es un alivio superarlo.
Vender una empresa es un punto de inflexión personal, no sólo un acontecimiento financiero. Antes de llamar a un banquero de inversiones, antes de preocuparse por los múltiplos y los términos, tómese el tiempo para responder estas preguntas con honestidad. Cuanto mejor se comprenda a sí mismo, mayores serán sus posibilidades de tomar una decisión con la que se sentirá bien mucho después de que se firmen los papeles.