- Artemis II genera volúmenes de datos que los sistemas más antiguos no pueden manejar de manera eficiente
- La comunicación láser transmite muchos más datos que los sistemas de radio tradicionales.
- La luz infrarroja permite la comunicación espacial de alta velocidad a través de grandes distancias
El gran volumen de datos generados durante las misiones lunares modernas ha hecho que los sistemas de radio más antiguos estén casi obsoletos.
Se esperaba que Artemis II produjera más de 300 GB a 400 GB de imágenes y telemetría de alta resolución al final de la misión.
En comparación, la misión Apolo 13 operó con una fracción de esa potencia, y la diferencia no es sólo incremental: es una revisión fundamental de cómo la nave espacial se comunica con la Tierra.
El artículo continúa a continuación.
El cambio de ingeniería que hizo posible el salto
Las frecuencias de radio tradicionales no podían transferir datos tan rápido, por lo que los ingenieros recurrieron a un método completamente diferente: la comunicación láser.
Las comunicaciones láser se basan en luz infrarroja invisible, que viaja a la misma velocidad que las ondas de radio pero transporta mucha más información.
Debido a que la luz infrarroja tiene una frecuencia más alta, puede incluir más datos en cada transmisión, y el Sistema de Comunicaciones Ópticas (O2O) Orion Artemis II ha demostrado la capacidad de transmitir más de 100 GB de datos.
Este sistema puede transferir aproximadamente 36 gigabytes por hora, superando a los sistemas de radio tradicionales de banda S, que pueden manejar alrededor de 7 gigabytes por día.
La NASA señala que “más datos significa más descubrimientos”, aunque los beneficios prácticos para la seguridad de la tripulación y la toma de decisiones en tiempo real están plenamente demostrados.
Sin embargo, este sistema tenía sus limitaciones temporales y cualquier perturbación climática podría interrumpir el flujo de información.
Los telescopios de la estación terrestre en el Complejo White Sands de la NASA en Nuevo México y la Instalación de Table Mountain en California tuvieron que operar en ambientes altos y secos con una mínima cobertura de nubes para mantener fuertes enlaces láser.
Aún así, la terminal O2O, que consta de un telescopio de 4 pulgadas, dos cardanes, un módem y un controlador, pasó una revisión de preparación de varios días.
Un funcionario de la NASA describió el logro como “un impresionante salto adelante”, pero el sistema no se utilizó en Artemis III, lo que generó dudas sobre el ritmo de adopción.
Una mejora de 100.000 veces con respecto al Apolo 13 suena notable, pero la comparación merece un análisis más detallado.
Los sistemas de radio del Apolo 13 se diseñaron en la década de 1960 y la tecnología de radio moderna ha mejorado considerablemente.
La verdadera prueba será si la comunicación láser es confiable en distancias del espacio profundo sin interferencias frecuentes de las estaciones terrestres.
La Universidad Nacional de Australia intentó adoptar los enlaces láser de O2O utilizando componentes comerciales asequibles, una demostración que podría validar o socavar las afirmaciones de escalabilidad.
Por ahora, las cifras son impresionantes, pero la historia del espacio está plagada de tecnologías prometedoras que lucharon por salirse de control.
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