- El informe de TeamViewer encontró que el 71% de los usuarios de IA autónoma han establecido barreras, pero, para empezar, el 61% ni siquiera usaría IA autónoma.
- El trabajador promedio dedica más de 2 horas por semana a verificar la producción de IA
- La seguridad y la privacidad pueden tener el mayor impacto
Una nueva investigación de TeamViewer posiciona lo que cree que es la última barrera importante para la adopción de la IA: los trabajadores generalmente ven la herramienta de manera positiva pero luchan por entregar su total independencia.
Hoy en día, tres de cada cuatro trabajadores utilizan la IA a diario, y sólo el 3 % dice que no ve ningún beneficio notable en el lugar de trabajo, pero casi todos (95 %) los encuestados expresan al menos cierta preocupación por el hecho de que la IA funcione sin un ser humano en el circuito.
Esta lucha habla de la evolución de la IA de generativa a agente, con activistas más preocupados por la autonomía de los agentes de IA que por la capacidad de la IA para producir resultados reales.
El mayor obstáculo de la IA agente es la confianza
Tres de cada cinco (61%) dicen que preferirían que AI no tomara medidas independientes, y sólo un tercio (35%) está dispuesto a actuar de forma autónoma en su nombre. La mayoría de este grupo (71%) solo se siente cómoda con que la IA maneje tareas definidas, lo que garantiza que la seguridad y la protección sean una necesidad.
En cuanto al impacto de la confianza en la productividad, más de la mitad (56%) verifica a menudo o siempre los resultados de la IA antes de confiar en ellos, y dedica un promedio de dos horas por semana a verificar el trabajo generado por la IA.
“La verdadera oportunidad es utilizar la inteligencia artificial y la automatización para evitar interrupciones, mejorar las experiencias digitales y liberar a las personas para que puedan concentrarse en trabajos de alto valor”, escribió el director ejecutivo Oliver Steele.
Las fuertes protecciones de seguridad y privacidad tendrán el mayor impacto para hacer que la IA autónoma sea más aceptable, seguidas de notificaciones antes de que se realicen cambios significativos, restricciones sobre a qué información puede acceder la IA, herramientas de monitoreo de la actividad de los agentes y la opción de revertir una acción.
“El siguiente paso es diseñar sistemas que sepan cuándo actuar, cuándo esperar y cuándo dejar que la gente tome decisiones”, añadió Mei Dent, directora de productos y tecnología.
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